Autor Escritos, Webmaster: JORGE MIGUEL GAGO CHAO
EL NEMETUM DEL GALAICUM

RELATOS DEL GALAICUM

RELATOS DEL GALAICUM

LÁGRIMAS NEGRAS


Cierto día me encontré,
un mar negro,
me emocioné.
No era de emoción,
sino de rabia,
cuando con toda pasión
las aguas limpiaba.
Aunque por veces pensaba, 
quizás, no sirviese de nada. 
Tintadas de oscuro,
las bellas sirenas
momento duro,
corazón inseguro, 
mis lagrimas son negras.

Son crueles, son calaña,
con la naturaleza se ensañan.
Ella observa el paso del tiempo,
mientras sus inquilinos la matan, 
irónica actitud del momento.
Cuando todos prometen,
al poco se retractan, 
son personajes de cuento,
que en promesas se entrometen, 
y al no cumplirlas se jactan.
Entre ellos se tiran piedras, 
y nosotros seguimos llorando,
lo oscuro continua clareando
y mis lagrimas son negras.
Con mi barca cruzo la ría, 
a la mar tengo apego,
sin verla teñida de negro,
sueño con ese día, 
verlo limpio es un sueño, 
puede que una utopía,
si se contamina de nuevo,
sería una cruel osadía.
Que no vuelva a ocurrir, 
seguridad a sus bodegas, 
que esos barcos antiguos,
no suelten más lagrimas negras.
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CRÍTICA CONTRUCTIVA




"Crítica constructiva”

La vida enseña bellos momentos
Recita un sin fin de cuentos
Alimenta nuestros sentimientos
A veces tristes, a veces contentos

La vida impone injusticias y gente con maldad
La crítica del mundo a sí mismo es una realidad
El suicidio de la esperanza, porque no existe la verdad
No existe nada puro, no hay felicidad

La vida está llena de hipocresía
Nadie da sin recibir ¡Qué egoísmo!¡Qué porquería!
Desilusiona vivir, con esta agonía
Denunciarlo, el motivo de esta elegía



Y es por ello que me decido a escribir
A expresar mi desdicha y que la pueda recibir
Esa gente ingenua que no hace más que interrumpir
A los que deseamos vivir en calma y no pecamos de engreír

Un ensueño permanente, el arte de la vida
Sueña, goza, disfruta, sonríe ¡Qué no se diga!
Reparte ilusión que parece perdida
El que tenga un enemigo que lo bendiga

Cada uno que haga lo que a bien le parezca
Cada uno es libre, no es presa
El apego a la vida que no decaiga, si no crezca
Siéntete dispuesto a la sorpresa

El que tenga magia la reparte
El que tiene miedo lo comparte
El lamento no es el remedio para centrarte
Busca en tus fantasías para encontrarte

La vida, es el cuento que narra una madre a su hijo
Hechiza al niño en un mundo objetivo
Piensa que la vida es bella, como un hada predijo
Hasta que pase el tiempo y se encuentre perdido

Y esos bellos momentos, que la vida refleja
Que no se olviden, que florezcan
Que no se oculten bajo un manto de torpeza
Cultivar los sentimientos hermosos, ¡para qué crezcan¡

Y todo fluye en esta vida pasajera
Y todo danza según nuestra voluntad
¿Porque fiarnos de una bruja consejera?
Para saber si en la vida, tendremos felicidad


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CREANDO HISTORIAS


No son pocas las historias que podría contarles con el simple hecho de sentarme en una silla y mover mis manos a las órdenes de lo que a mi cerebro tenga a bien transmitir. Sentado delante de la pantalla y con las piernas apoyadas sobre un cojín, con la mirada oculta en un pensamiento, me concentro en escribir las primeras palabras. Es importante el momento, pues es garantía de éxito un buen comienzo para enganchar al lector. Los hay de todos los gustos y colores, pero para todos y cada uno de ellos es vital que la historia le enganche desde el principio. Y yo; ya dispuesto, dejándome atrapar por mis recuerdos, me aplico en la mágica tarea de darle forma a un nuevo relato para que cautive, para que apasione.
Cuando mis manos se sueltan recreando la historia, no oigo, solo veo palabras. No hablo, pues ya estoy diciendo bastante. Soy un personaje más que desde la lejanía observa lo que va sucediendo, para luego plasmarlo de manera creativa sobre un papel. Lo personajes de la historia a relatar me no me ven, aunque sí que me conocen. Si me llegasen a ver, se alteraría el curso de la misma, todo sería diferente. No debo permitir que intenten atraparme, pues el contacto con ellos podría repercutir en mis sentimientos e impedir que fuese un narrador justo y de ley. Es por ello que el contacto con los personajes es restrictivo y no da lugar a la amistad...

Las historias hay que elegirlas, estudiarlas, descartarlas y solo una de ellas será la afortunada. Por ser elegida una historia no se le garantiza el triunfo, al contrario, de ella depende triunfar o no. De mí depende exponerla y por qué no, matizarla y corregirla. Son mis manos y mi cerebro los trasmisores del relato al mundo real, al papel o al ordenador. Y lo más importante es que el alma es la que le da forma a la historia y la finaliza, la prepara para entregar en caliente a los lectores que un día la habrán de juzgar.
El ciclo á transcurrido su curso; con todo finalizado me levanto de la silla, estiro la espalda, me froto los ojos y bebo un buen trago de leche. De camino a la cama recuerdo la historia e imagino las reacciones del lector al terminarla, se que triunfaré si provoco en él las sensaciones que había pretendido de antemano, sino lo logro fracasaré.
Pero ocurra lo que ocurra, nunca dejaré de estar satisfecho de haber creado, de haber puesto mis manos, mis ojos, mí mente y mí alma al servicio de la literatura, al servicio de las letras y la fantasía.

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CREADORES DE SUEÑOS



Cuentos, mitos, fantasías;
cánticos celestiales y hermosas melodías

Leyendas a la orden del día,

pues son historias por cortesía


Poetas, trovadores, escritores,

Su don es la omnisciencia, como dioses

Invaden nuestras mentes de mundos de colores,

hacen soñar hasta a las flores


Historias de sueños hechos realidad

Profecías que un día se han de cumplir

Versos en prosa que se hacen sentir

Palabras que van a un ritmo según su voluntad


Amor lamento y desesperación,

Sentimiento puro, de corazón

Verdades ocultas en una poesía,

frases que incitan a la alegría


Risas, llantos e ilusión,

bellos mundos de pasión

Sensibilidad de unos cuantos elegidos

Rebosantes de talento creativo


¡Y es verdad!, son frases que calman¡

Y es verdad!, son frases que alientan

Es verdad que la magia es lectura

Es verdad que hechiza tanta cultura.
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EL LADO ACTIVO DE NUESTROS SUEÑOS



"Los sucesos cotidianos que cambian nuestra vida son impersonales, pero a la vez extremadamente personales. Los sucesos memorables de una vida son aquellos que superan la prueba del tiempo, porque no tienen nada que ver con éste, a pesar de que se insertan en su justo centro“
DON JUAN MATUS



Hace años que me leí casi todos los libros de Carlos Castaneda. Puedo decir que me fascinaron, me sumergí en los mundos de Don Juan Matus, el chamán yaqui del desierto de Sonora en Méjico. Según sus libros, la mente puede alcanzar estados de conciencia y ensoñar otras formas de vida, otros mundos, otras dimensiones. El viejo chamán, le reveló a su pupilo Castaneda el conocimiento y técnicas antiquísimas de los indios de la antigüedad, el antropólogo misterioso nos las trasmitió a nosotros a través de sus libros. Y la verdad tras mi experiencia no soy capaz de decir si es pura literatura o en verdad son revelaciones para una vida mejor a través de los sueños. Hoy en día Carlos Castaneda ya no existe, y todo lo que rodea a su persona es muy misterioso, os animo a indagar sobre ello, os sorprenderéis. A mí me fascinó desde el principio. Sus libros descansan en las estanterías de mi hogar, compartiendo espacio con maestros de literatura española y universal. Algún día; a lo mejor los releo, son emocionantes las conversaciones entre Don Juan y Carlos, aunque sólo fuese por eso ya merece la pena su lectura.
Galaicum os lo recomienda.

Algunos de sus LIBROS:

Las enseñanzas de Don Juan
Relatos de Poder
Una realidad aparte
El lado activo del infinito
El segundo anillo del poder
Viaje a Ixtlán
El Don del Águila
La rueda del tiempo
El fuego interno



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GENTE MENUDA




Amediados de enero en Galicia; el frío, y la lluvia, provocan que la mayor parte de la gente se refugie en sus casas al calor de la chimenea. Lada y Sabela se reúnen siempre en el salón al terminar la jornada. Mientras una corrige exámenes y trabajos de sus alumnos, la otra hace los deberes e interrumpe ocasionalmente a la una, para que la asesore de ciertas dudas que le van surgiendo. Al ocaso, concluyen sus labores y se van para la cocina, a prepararse las ensaladas surtidas que tanto les gustan. Son conscientes de que en breve llegará a casa Breogán. Y le esperaba un gran recibimiento después de casi cinco meses y medio de singladura.

Es impresionante observar su entrada en la ría de Ferrol, sobretodo cuando cruza entre el castillo de La Palma y la fortaleza de San Felipe. La ría se llena con la presencia de pequeñas embarcaciones homenajeando a la dotación de la fragata, formada en babor y estribor de guardia para entrar en puerto. Ya en el muelle, las familias se amontonan para recibir a los suyos, que se van acercando poco a poco. La banda de música, en perfecta formación, comienza a hacer sonar los primeros compases del himno de la armada, acompañados por los diferentes mandos y altos rangos.

En el muelle número uno del arsenal militar, las dos mujeres esperan expectantes el atraque. Intentan distinguir la silueta de Breogán entre la dotación del buque, siempre lo hacen, con la esperanza de verlo cuanto antes. Pero se hizo esperar. No apareció hasta que el portalón había sido colocado en el lugar conveniente. Varios de sus compañeros ya se abrazaban a sus seres queridos en tierra, cuando al fin se oyó:


- ¡Mamáá! ¡Mira! ¡Papá!

Exclamó Sabela rebosante de ilusión.

- Sí. Ya lo veo cariño. ¡Breo! ¡Breooo!

Breogán levanta la cabeza con emoción, intenta bajar al muelle cargado de bolsas y maletas. A pocos metros, su familia. Suelta toda la carga y se abraza a su hija, se le había acercado corriendo a una gran velocidad. Los besos y los abrazos se suceden. Abraza a su esposa, la mira a los ojos, le dice que la quiere. Son momentos de amor y ternura. Una vez saludados, Sabela le comenta a su padre:

- ¡Papá tu barco es horrible!

- ¿Horrible dices? Pues tu bisabuelo y cientos de personas más, participaron en su montaje. Hace ya treinta años, en la década de los setenta. Varias de estas fragatas aún están activas, y una de ellas es la que tienes enfrente de ti.

- Vaya, sí que es vieja. Si hubiese conocido al bisabuelo, seguro que me lo hubiera pasado genial con él. Seguro que tendría muchas historias que contar.
- Pues sí. La privilegiada situación de su casa en la ría de Ferrol, le permitía el control visual del tráfico marítimo, todas las entradas y salidas de los barcos civiles y militares. Recuerdo, que en una ocasión, casi se empotra contra el casco de un buque escuela de la armada, El Galatea. Sucedió un día cerrado de niebla, en el cuál, de milagro se salvó Areoso de chocar de frente.

- ¿Quién era Areoso, papá?

- Areoso era una gran chalana con cabina de fibra de vidrio y motor de gasoil.

La construyó el bisabuelo Jorge en su juventud.

- Tú aún no habías nacido. ¿Verdad?

- Cierto. Pero cuando tenía tu edad más o menos; disfrutaba con él, me contaba sus historias, me daba consejos. Algunas de ellas las adaptaré para un relato.
- Sí. Me encantan las historias que relatas papá, tanto como las que escribes.

- ¿Sí? ¿Te gustó el cuento que te envié?

- No estuvo mal, pero a mamá no le gusto mucho.

- ¿Eso es cierto?

- Sí cariño, cada navegación le escribes cuentos más raros a la niña. Pero eso ahora da igual, vamos para casa.






Lada estaba muy emocionada por tener a su marido en tierra firme.

Abrazados, se dirigieron hacía el coche a paso lento, sonriendo. Cargados de bolsas y maletas. Por el camino lo fueron poniendo al día sobre asuntos familiares y demás cuestiones que se había perdido durante los últimos meses. Ya en casa, mientras preparaba la cena, Sabela se divertía con su padre:

- Papá, ¿tienes mis regalos por ahí?

- ¿Regalos? Ahora que lo dices, ¿dónde está la caja de madera que te envié?

- Está en mi habitación, es muy bonita, aunque no le encuentro mucha utilidad. Mamá y yo no sabemos abrirla.

- Eso no es problema, tráela y lo intentamos.

- Lada. ¿Qué le has contado a la niña de esa caja?

- Pues que la cuidara, nada más. ¿Qué ocurre con esa caja? Te conozco bien, y creo que ese regalo es algo muy especial. Por lo menos eso es lo que intuyo.

- Intuyes bien amor.

- Toma papá. Esta madera es muy rara. Unas veces está muy fría, otras da sensación de calor. ¿Cómo se abre?

- Según me ha explicado el turco al que se la compré, un tal Carmelo, hay que presionar en el centro del trisquél, donde se juntan las tres espirales. Se accionará un mecanismo que permitirá a la caja abrirse sola.

- Breogán, ten cuidado con lo que haces, que viniendo de Oriente, te va a salir un genio para que le pidas tres deseos. Ja, ja, ja.

- Muy graciosa mamá. No digas eso que me da miedo.

- No. Cariño estaba de broma. ¡Uuuu!. ¡Uuuu!.

En ese mismo instante, Breogán encontraba la espiral correcta e introdujo su dedo, presionó. Se escuchó un chasquido. Una especie de neblina verde comenzó a inundar el salón. Ninguno de los tres dijo nada, sólo miraban impresionados al humo verde de su alrededor. De repente, poco a poco, fueron apagando sus ojos hasta caer en un sueño profundo. Las brasas de la chimenea chisporroteaban; Breogán, Lada, y Sabela, yacían inconscientes en el suelo. La caja se abría. De su interior, una luz muy brillante espoleaba de sombras las paredes. El guiso se cocía a fuego lento en la cocina.

De entre la neblina salió una mariposa multicolor y voló en dirección a Sabela. Se posó en su frente y meneó sus alas. Retomó el vuelo para repetir la misma operación en Lada y Breogán. Cuando finalizó se dirigió a la caja y se introdujo en ella hasta desaparecer.

La intensa luz se apagó de repente y la espesa niebla se desvaneció.

Sabela y sus padres se encontraban tendidos en el suelo, parecían dormidos. Cada uno tenía una pequeña mancha en la frente. Algo mágico les había sucedió. La mancha de la nariz era un símbolo celta dibujado a la perfección. La verdad, la mariposa de la caja fue toda una artista.

Poco a poco se desperezaron de su letargo en el salón de la casa. Estaban adormecidos, desconcertados. Por un instante no recordaban nada de lo sucedido, pero de repente:

- Papá, ¿has visto eso? Mamá tienes pintada la frente.

- Sí, Sabela, tú también la tienes pintada. Parece un tatuaje de esos. Son dos serpientes entrelazadas que forman un círculo.

Contestó un sorprendido Breogán. Ninguno de ellos daba crédito a lo que estaban viviendo.
- Haber, ¿nos quedamos dormidos por alguna circunstancia que desconocemos, y alguien nos dibuja un símbolo en la frente? ¿Qué broma es ésta? ¿Breo qué contiene esa caja?

- No lo sé Lada, estoy tan intrigado como tú.

- ¡No sale! ¡No se quita! ¿Cómo vamos a borrarlo? Esto lo ha hecho esa caja.

- Ya lo sé cariño. Algo raro está pasando.

- ¿Raro dices? Tú y tus sorpresas.

- Paciencia Lada. ¡Paciencia!

Se acercaron los tres en silencio a la mesa del salón, con sigilo. Breogán estiró la mano para tocar la caja, pero nada extraño le sucedió. La tomó en sus manos. La observó con detenimiento. Su hija y su mujer se abrazaban temblando de miedo. Volvió a presionar con su dedo en todos los ojos de cada una de las espirales. Pero nada ocurrió, y eso les inquietaba. Pensativo, desistió en el empeño y comentó:

- Esta caja tiene algún tipo de encantamiento. El señor al que se la compré, me dijo que era mágica, y muy antigua. Que tenía poderes. En un principió la rechacé por que no le creía. Pero algo de ella me llamó la atención, pensé que sería un regalo perfecto para ti. Ahora, después de lo sucedido, me arrepiento de haber sido tan ingenuo. Creo que me he equivocado. Lo mejor es deshacernos de ella.

De repente se escucha una voz muy grave:

- ¡No creo que esa sea la solución! La caja no quiere que te deshagas de ella, Breogán.

Todos miran alucinados hacia la caja, intentando descubrir donde estaba el dueño de esa voz invisible. Sabela, asustada, se abrazaba a Lada, que la protegía en su regazo de cualquier peligro que les pudiera surgir. Breogán gritó:

- ¿QUIÉN ANDA AHÍ? ¿QUIÉN ERES?

- Hola, me llamo Guampy, vivo en esa caja.

Breogán, inquieto, se revolvió sobre sí mismo. Miró a mujer y a su hija, les hizo un gesto con un dedo en los labios ordenándoles silencio. De nuevo se escuchó la voz:

- ¿Es qué no me veis? ¿Me he vuelto invisible acaso?

- Hola. Hola. Hola.

Repite Breogán sin respuesta.

- Hola soy Sabela. ¿Dónde estás?

- ¡Estoy aquí! ¡Que humanos más atontados!

En ese momento Lada descubre a un enano sentado en el borde de piedra de la chimenea. Con los ojos como platos, se abalanza sobre él y lo intenta agarrar. Se escucha otra vez a Guampy:

- ¿Qué haces? ¡No me toques! ¡Espera! ¡No te acerques!

La mujer; asombrada, observa la figura de un enano vestido con un peto de lana de color verde. Además de un ancho cinturón negro, unas botas altas de color marrón, y un puntiagudo gorro rojo con tres cascabeles. Sentado y tranquilo, la miraba con guasa mientras decía con lentitud:

- Soy Guampy, un duende de La Galia. Vivo en eso a lo que llamáis caja. Pero hay todo un mundo ahí dentro. Me envían de mensajero para deciros que debéis de ayudarnos a recuperar nuestra libertad.

Breogán se adelanta. De un ligero empujón apartó a su esposa, se plantó delante, y le preguntó al enano:

- ¿De La Galia? ¿Has dicho de La Galia?

- Sí señor. De La Galia. La Galia. La Galia.

Le espetó el enano algo crispado.

- ¡Pero La Galia ya no existe!

- Oin, do, tri. Humano, perdóname que te diga que te equivocas. En esa caja hay parte de La Galia. Yo soy parte de La Galia. Cientos de seres que vivimos ahí dentro, esperamos volver a nuestro lugar de origen, algún día. A La Galia. Ja.

- Papá, yo le creo. ¿A lo mejor tiene razón?
- ¿La Galia no es donde vivían Axtéris y Obélis?

Añadió Lada.

El enano se puso en pié, meneó su cabeza para hacer sonar los cascabeles del gorro, e intentó llamar la atención de Sabela y sus padres. Sorprendidos e interesados, atendieron de inmediato a lo que el enano estaba a punto de decir:

- Familia, tenemos que ponernos de acuerdo, si no me voy. Se me acaba el tiempo, tengo que volver para informar a los míos.

- ¡No te vayas! ¡Por favor!. Puedes quedarte con nosotros. Hablaremos de muchas cosas. Nos cuentas como es tu vida, y todo lo misterioso de esta caja de madera que compró papá en Turquía.

- ¿Tú te crees que si algún humano supiese lo que contiene, la vendería?

- Perdóname Guamchy, pero...

- ¡Papá!. ¡Se llama Guampy!. Ja, ja, ja.

- Humano, controla tus palabras.

Le soltó el ser mágico a Breogán, matizando con una amenazante mirada.
Mientras, Lada, se entretenía pensativa. Acariciaba la caja.

- ¡Vale! ¡Vale!. Lo siento Guampy. A mí me la han vendido en Turquía.
Y el hombre que lo hizo sabía algo del misterio que encierra.

El enano, enfadado, contestó presuntuoso:

- No sabía nada ese tal Carmelo. Los que estamos dentro de ese trozo de madera sabemos todo lo que sucede a nuestro alrededor. Llevamos viviendo en ella desde el año cien, antes de la era de los cristianos.

- ¿Cómo hacéis...?.

- ¡Escucha Breogán! ¡Escucha! Debes de saber; que gracias a un druida de una tribu celta, llamado Brian, sobrevivimos a la destrucción de nuestro bosque sagrado por parte de los romanos. Bianca, era la reina del bosque...

- ¡Pero eso es increíble, eh! ¡Esto es increíble! ¿Estamos soñando?

- No, mamá. No estamos soñando. Todo esto es real.

- ¡Silencio! ¡Escuchar!

Les regañó Breogán, atento a las palabras del pequeño ser.

- ¿Cuánto mides Guampy?

Preguntó Sabela.

- Que importa eso ahora.

Respondió el enano.

- Sabela déjalo.

Le dijo su madre mientras se sentaba a su lado.

- Mido diecisiete centímetros de los vuestros.
- Ya me parecías muy pequeño. Ja, ja, ja.

Se ríe la niña, y nadie le hace caso.

- Como iba diciendo; el druida, y Bianca la reina del bosque, decidieron enterrarnos. Con exactitud, hace dos mil ciento siete años.

Meneó sus cascabeles de nuevo.

- ¿Porqué lo hicieron?

Preguntó la pequeña de la casa.

- Lo hicieron para preservar la especie, y así, perpetuar las dinastías de la gente menuda del reino de las Hadas de la Galia.

Guampy, siempre se mostraba muy gesticuloso, y con una actitud guasona. A veces, ejecutaba posturas inverosímiles, que provocaban la risa de Sabela y su madre.

- La Galia, en la actualidad se llama Francia.

- Sí Breogán. Oinos, dwei, treis. Sé más de historia que tú.

- Supongo, Guampy, supongo.

Alegó Breogán resignado.

- ¿Supones? Tenéis ante vosotros al hijo de Tetantés y Enide, los enanos que Bianca eligió para mantener la dinastía de los Erdluitle, los antiguos fabricantes del martillo de Thor. Tenemos un cinturón mágico, que entre otras virtudes nos permite volar. Podemos leer el pensamiento de la gente, ver en la oscuridad, hacernos invisibles a nuestro antojo. Además bailamos muy bien.

Una vez terminado su discurso; se sentó en posición de yoga, cruzó sus brazos, y se quedó mirando para la familia con cara de mucha atención. La repisa de la chimenea era el lugar desde el que observaba, y a un par de metros los humanos, entregados y expectantes.

- Esto es la repera papá. Me encantan tus regalos. Je, je.

- Tengo la cabeza echa un lío. ¿Tú entiendes algo cariño? ¿Sorprendida?

- No que va. ¿Cómo no voy a estar sorprendida?

La madre de Sabela mostraba una amplia sonrisa en su rostro, pero miedo en su brillante mirada.

- Bueno. Bueno. ¡Escuchadme anda! Con el paso del tiempo, mis padres y todos los demás, pudieron comprobar con certeza la premonición del druida Brian, pues los romanos quemaron el bosque.

- ¿Murieron todos los seres del Bosque? ¿Las hadas también?

Añadió Sabela.

- Allí murieron todos sin remedio. Yo aun no había nacido; pero según me han contado mis padres, los romanos incendiaron los robles milenarios y resto de vegetación, todo quedó destruido, todos murieron. Mis padres y otros pobladores de nada se enteraron bajo tierra.

- ¡Es alucinante!

- Je, je, je. Yo también alucino papá.

- Dejaros de alucinar y escucharme de una vez, enseguida me voy. A esa caja la llamamos La Galia Chica, es nuestro mundo alternativo, hasta que llegue la libertad.

- ¿El final de qué?

Breogán estaba intrigado.

- El final de nuestro mundo, el final de La Galia Chica.

- ¿Porqué se tiene que terminar?

Lada mostraba impaciencia, bailaba su pierna derecha sin parar.

- Necesitamos de vuestra ayuda. Hasta ahora, ninguno de los que se apropiaron de la caja, desde mil novecientos noventa, era de fiar. Tenemos una larga historia que contar. Vosotros sois los elegidos. Debéis investigar sobre los celtas de La Galia, sobre su descendencia en el norte de España.

- ¿Porqué en el norte España, y no en otro lugar?

Breogán, expectante, deseaba ofrecerse, ser de ayuda.

- Pues verás, sabemos que el druida que talló la madera logró escapar a esas tierras, junto a otros celtas que habían sobrevivido a la invasión romana. Brian huyó junto a su familia, se instalaron en un lugar de la costa ártabra.

- Pero…

Breogán no pudo terminar lo que iba a decir.

- Sí, si, si. Se a la perfección que la costa ártabra está en la actual Gallaecia.

Comentó un animado Guampy, mientras recorría la repisa bailando con mucha sensualidad.

- ¿Que Gallaecia? Será Galicia. ¿No?

Lada no lo entendía.

- Gallaecia era una antigua provincia romana. Tras la caída del imperio, fue gobernada por suevos, visigodos, entre otras etnias. Fue el reino de Galicia, durante una época. En la actualidad, Galicia es más pequeña en extensión de lo que fue Gallaecia en tiempos ancestrales, y ahora es una autonomía que pertenece al reino de España.

Añadió el militar, orgulloso de sus palabras.

- Humano, muchas gracias por tus lecciones de historia patriótica, pero como llevo diciendo, me tengo que ir. Me ha quedado claro, Gallaecia es Galicia, pero más pequeña. Pero si me permiten ustedes continuar…

El enano dio un brinco, se subió a una estantería y se sentó en el borde. Luego sacó algo del interior de su gorro, y se dispuso a comer.

- Je, je, je. ¿Qué comes Guampy?

Preguntó Sabela divertida.

- ¡Arándanos! Eso estoy comiendo. ¿Gustas?

Sabela miró sorprendida a su madre. Lada, le guiña un ojo y le hace un gesto, invitándola a aceptar. Se acercó despacio a la chimenea. De puntillas, se dispuso a recoger con su mano un par de diminutas frutillas rojas que el amable personajillo le ofrecía desde la estantería en la que estaba sentado. Al probar una de ellas se le llenó la cara de satisfacción.

- ¡Que rica, mamá! Prueba venga.

- No, no quiero, gracias hija.

- Guampy, continúa por favor.

Alegó Breogán metiendo prisa.

- Está bien. Deseamos saber a que lugar fueron exiliados, después de la invasión romana, los supervivientes de la tribu de los Carnutos. Búscanos algún indicio de su parentesco con humanos de la actualidad. ¿A que lugar llegó Brian con su familia? Sabemos con seguridad, que como buenos carnutos, buscarían un lugar cerca de un río, donde hubiese un gran bosque de robles, fresnos, abedules, hayas y encinas.
¿Donde está ese lugar? ¿Dónde están los descendientes de Brian y su familia?

- ¿Cómo es que sabes que han huido hasta aquí?

Lada estaba en todo.

- Sabemos qué esta tierra es lugar de celtas, y también el druida lo sabía. Además, el hada reina del Bosque de los carnutos, antes de desaparecer de este mundo, se comunicó con Xiana, la reina de La Galia Chica, mi reina. La puso al día sobre los terribles efectos de la maldad humana. Le comentó que buscase a los descendientes de Brian el Filidhs, que partía hacia tierras de Iberia, protegido por los espíritus supremos del bosque sagrado.

- ¿Y se supone que tiene haber un bosque sagrado en Galicia?

- Sí, humano. Si no lo hay, lo hubo. En ese bosque encontraremos nuestro hogar y lo compartiremos con la gente menuda que en él pueda habitar. Ese bosque será el lugar para el ritual de nuestra liberación.

- Entiendo. Te entiendo perfectamente. Sé lo que tengo que hacer.

- Bien, Breogán, otro día seguiremos. Investiga, investigar todos, buscar respuestas. Tengo que irme familia.

Guampy se despidió quitándose el gorro para hacerles una reverencia mientras caminaba por el saliente de piedra de la chimenea. Lada y Sabela estaban sentadas en una silla. Breogán en el suelo, frente al enano. Sin esperarlo, el pequeño ser giró dos vueltas sobre sí mismo y desapareció. Los tres se quedaron boquiabiertos sin decir nada.

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LA CEREMONIA DE LA FUERZA GUERRERA

Era el día el señalado para el ritual, las tropas romanas se acercaban sin descanso, deseosas de aniquilar a todo aquel Kallaikois que se les cruzase en su camino. Las tribus de Gallaecia ya estaban al tanto de lo que se les avecinaba, pues los druidas del consejo sagrado ya se habían reunido para buscar soluciones ante el inminente ataque. La decisión fue unánime; debían de efectuar el ritual sagrado del amor, aprovechar las energías de la vida, para dotar a sus guerreros de un mayor portento a la hora de la batalla. Las tropas de Augusto estaban cerca y la batalla se preveía encarnizada, las legiones ya estaban hartas de la bravura de los galaicos. Sobretodo la tribu de los ártabros, luchadores bestias e incansables, cuyo espíritu guerrero era muy parecido al de los bárbaros germanos. Ambos ejércitos se encaminaban hacia la zona que todos daban por buena para el enfrentamiento, las chairas de Gallaecia era perfectas para crear las estrategias correspondientes. Después de una larga reunión convocaron a las mujeres, niños y ancianos para realizar un ritual común que ayudase a sus guerreros en la gran batalla que estaba a punto de comenzar justo detrás de la enorme montaña del promontorio Ártabro. Los druidas vestían de blanco y el resto de la tribu debía de estar desnuda. Formaron un gran círculo y enlazaron sus manos para una unión total. Los druidas relucían impolutos con sus trajes al sol, uno tras otro, iban acariciando el cuerpo de los iniciantes a druida con una rama de romero. Éstos, tumbados boca arriba y desnudos sobre un colchón de hojas de roble, miraban al cielo mientras concentraban sus energías en el acto que iban a realizar a continuación. Aunque el sol calentaba a esas horas tempranas del día, las antorchas centelleaban sin descanso, y sus chispas eran el único ruido que podía oírse en ese momento…


Los dos jóvenes iniciados, temblorosos pero decididos, pensaban quizás que a lo mejor no podrían llevar a cabo tal misión. La presión de las miradas que el resto de integrantes de la tribu ejercía sobre ellos los intimidaba, pero aun así eran conscientes de que debían luchar contra sus miedos y realizar el acto como nunca lo habían realizado. Los druidas; en fila y uno a uno, rociaban a los amantes con aceite de romero, mientras esparcían a su alrededor brasas de madera de un avellano talado y quemado para la ocasión.

Con todo dispuesto comenzó la ceremonia. El jefe druida guardián del nemetum sagrado, ordenó al resto de oficiantes que tomaran asiento, formando otro círculo alrededor del hombre y la mujer que yacían tendidos en el suelo. Ordenó a su vez que se hiciesen sonar las gaitas, cuyas melodías solían utilizar para entrar al combate. Una vez que comenzó a sonar la música; los dos aspirantes a druida comenzaron a acariciarse, mientras los niños, mujeres y ancianos, que enlazaban sus manos formando un gran círculo, comenzaron a entonar cánticos en honor a los dioses. Eran momento de una mística pura, una concentración absoluta. Se podía observar crecer el miembro del muchacho mientras besaba con pasión a la hermosa chica entregada a su amor. Al tiempo que la temperatura en sus cuerpos iba en aumento, los cánticos aumentaban su volumen. Justo antes del momento de la penetración, el druida supremo les dio un brebaje especial, cuyo secreto mantendría fielmente guardado, hasta el momento en que debiese revelarlo a su sucesor.
Los jóvenes se entregan con pasión, las gaitas y los cánticos crean una escena estruendosa que les de ánimo a proseguir. Los druidas elevan sus manos hacía el cielo, invocando a los espíritus de los robles centenarios que pueblan el bosque. Le solicitan que acepten la energía sexual que produce tan apasionado desenfreno, le piden a las deidades del bosque que guíen la energía hacia los suyos, hacia los bravos guerreros que en ese mismo instante estaban desplegando su fuerza ante los romanos, para defender la libertad de su pueblo. Los iniciados sudaban sin cesar y empapados unían sus cuerpos, concentrados en su amor. Pero justo en el momento en que se preveía el éxtasis final, alguien dio la voz de alarma. Se aproximaban los romanos, y el ritual se terminó.
Las mujeres, niños y ancianos, se desperdigaron hacia el interior del bosque, los gritos y empujones se sucedían, el desconcierto era total. Los druidas cubrieron con rapidez los cuerpos de los jóvenes, todo el mundo estaba aturdido por los acontecimientos que estaban viviendo. No tardó en llegar la centuria de los romanos, sabedores de que los integrantes de la tribu se ocultaban en el gran bosque. Aniquilaron a cuanto druida encontraron en su camino, pues con sus túnicas blancas sagradas eran un blanco fácil. No importaba si niño, mujer o anciano, todos y cada uno de ellos eran degollados o traspasados por las largas lanzas romanas. Incendiaron el bosque sagrado, y con él a las decenas de cadáveres que se acumulaban en su interior.

La sorpresa de los guerreros ártabros fue mayúscula, cuando contrariados observaron tras el promontorio, la enorme columna de humo que desprendía el bosque de su tribu. Llevaban medio día esperando la llegada de un ejército romano que apareció por sorpresa y por el lugar que menos esperaban. Y es que Octavio Augusto no se andaba con contemplaciones a la hora de realizar una estrategia que le pudiese permitir una holgada victoria.

Corría el año veintinueve ante de Cristo, y el primer emperador de roma conseguiría su propósito, conquistando la totalidad del territorio de Gallaecia, romanizando con el tiempo a unos resignados ártabros. Aunque eran muchas las tribus que por aquellos tiempos poblaban la geografía galaica; narbasos, nemetanos, leunos, bracarenses, caporos, tamaganos, albiones, helenos, supertamaricos, etc...

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XOÁN EL ÁRTABRO


Estaba sentado en la playa esperando el momento del ocaso, el viento azotaba su rostro y el sonido de las olas del mar lo ensimismaron en pensamientos melancólicos. Su mirada perdida esperaba a que el sol poco a poco desapareciese en el horizonte. El perfume salino lo embriagaba de lamento. Debía partir, embarcarse en una difícil singladura que le llevaría a un destino incierto. Lo hacía por su familia, por los suyos, por su tribu. Hacía unos días pensaba de otra manera, pero los hechos cambiaron el rumbo de sus vidas y nada podría cambiar ya. Le costaba asimilar que esas tierras ya no serán suyas, que sus bosques fueron arrasados por el fuego enemigo. Que sus dioses los habían abandonado a su suerte. Así pues se levantó, asió sus armas y caminó decidido hacia el borde del acantilado, desde donde divisó la gran flota.
Julio César había atracado sus naves en previsión de una corta escala en Brigantia. No es que llegase en plan invasor, puede decirse que se auto invitó, para entrevistarse con los líderes brigantinos y ártabros, y así negociar diferentes cuestiones. El caso es que consigo se trajo una poderosa flota de naves, que sorprendieron a todos los brigantinos y ártabros del Portus Magnus Artabrorum. Éstos trataron con cortesía y respeto al romano, que manifestó su intención de explorar esas tierras, para una posible ubicación de su flota en esos lugares. El Cayo romano respetaba a los gallaicus, a sabiendas de su bravura en la batalla que recordaba a los correosos galos. Estaba pletórico después de vencer en la batalla a los lusitanos y gallaicus del sur del Duero, ahora quería descansar y disfrutar de los manjares de esas tierras.

Al intentar bajar el acantilado de manera sigilosa resbaló, y fue rodando unos metros hasta golpear sobre una gran mata de tojos silvestres que lo frenó. Tras unos segundos de conmoción, se fue levantando con lentitud, y entonces fue cuando descubrió su cuerpo lleno de espinas. Con dolor las fue despegando una a una, y a pesar de las heridas continuó su camino. Había llegado al malecón, donde las naves atracadas se contoneaban al vaivén de las olas, solo las fuertes estachas impedían que partiesen mar adentro. Las tripulaciones de las mismas estaban en las tabernas portuarias emborrachándose con la famosa bebida hidromiel, una especie de cerveza a base de miel y agua fermentadas, las gaitas de los lugareños animaban al baile y a la diversión. Y por es por ello que Xoán; el jefe de la tribu de los ártabros, ajeno a todas esas cuestiones políticas con los romanos, estaba decidido a darles un escarmiento. Quería vengarse de la muerte de muchos ártabros que participaron en las batallas de la Gallaecia Ulterior; donde Décimo Junio Bruto, apodado el Brutus Gallaicus, conquistó el territorio del Limia. Pero después tendría que marcharse lejos por una buena temporada, lejos de su familia y de los suyos.

El bravo guerrero escaló el costado de una embarcación. Una vez a bordo, y siempre de manera sigilosa, fue cortando uno a uno todos los extremos de las estachas que unían los barcos a tierra. Se encontraban abarloados de costado, por lo tanto todos los amarres se dirigían hacia el primer buque. En él estaba Xoán con los últimos retoques cuando escucho unas voces cantarinas que caminaban oscilantes por las cercanías del muelle. No cejo en su empeño hasta que lo consiguió, de manera que ya había soltado todas las amarras de los buques de la poderosa flota de Julio César. Pletórico observó como poco a poco se alejaba de la costa ante la atónita mirada de un grupo de romanos beodos en el borde del muelle gritándole frases inteligibles para él. Las naves chocaban unas con otras, algunas de ellas ya zozobraban tras chocar contra las rocas. Algunos tripulantes de los barcos despertaron de su letargo demasiado tarde, unos saltaron por la borda, otros perecieron en el intento. Xoán tomo el mando de la suya, y cogiendo el timón intentó sortear los escollos rocosos que conocía en la zona. No tardo en salir a mar abierto, la suerte lo acompañó en todo momento, el viento y la corriente se encargaron de proporcionarle ayuda en el momento adecuado. Agarrando con fuerza el timón sonrió, respiró una gran bocanada de aire salino y grito:

- ¡Fuerza y Honor!
- ¡Fuerza y Honor!
- ¡Fuerza y Honor!

Sus palabras cortaban el viento y su instinto de venganza se veía colmado de placer.

Julio César no daba crédito a las palabras del centurión, tras comunicarle que les habían robado todas las naves de su flota. Que algunas estaban encalladas en medio de la ría, otras rotas en mil pedazos y cuyos restos esparcidos a lo largo de toda la playa de Brigantia. Encolerizado torció su mirada hacia Tetantés, el líder de los Brigantinos, le escupió a la cara y lo abofeteó, diciéndole las siguientes palabras:

- Me habéis humillado y ultrajado, mis naves han sido atacadas y mi flota ha desaparecido. Habéis estado tramando todo desde nuestra llegada a éste Portus Magnus Artabrorum. Ahora lo vais a pagar.

Cayo Julio tomó su daga y le atravesó la garganta al brigantino, ante el asombro de los presentes. Las tropas tomaron las calles, en una noche de locura en la ciudad de Brigantia. Los brigantinos y ártabros de los alrededores se sometieron sin oponer resistencia.

A unas millas de la costa, la silueta de una de las embarcaciones navega a la deriva. Xoán, el único tripulante descansa plácidamente después de haber logrado toda una proeza…

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Agradecmiento por imagen de guerrero celta cedida por: http://www.libreopinion.com/historia_celta/vestiyarmas1.htm

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EL FIN DE LA COSTA ÁRTABRA



La fuerte tormenta azotaba implacable la costa mientras las olas destrozaban todo en mil pedazos. El muelle de la ciudad había desaparecido tras el agua, su fuerza golpeó de repente al puerto ferrolano, cuando una gran ola de diez metros arrasaba la ciudad.
Por un periodo de unos veinte minutos el agua comenzó a retroceder, la ría quedaba al descubierto y los fondos marinos se exponían a la vista ante la sorpresa de los incrédulos ferrolanos. Desde la desembocadura del río Xubia hasta la punta del Segaño, podían observarse miles de peces, moluscos, crustáceos, lavadoras, microondas, botas, barcas hundidas, trozos de vehículos, ruedas, chasis de bicicletas, algas de varios tipos, latas de refrescos, teléfonos móviles, ordenadores, pantallas, teclados, etc. etc. etc. El gran cañón provocado por las aguas al retroceder ponía al descubierto un gran valle de numerosos desechos que sus habitantes habían arrojado al mar en algún momento de la historia de la ría ártabra. La visión era dantesca, demasiado terrible para ser realidad. En los escasos minutos en que los habitantes de los pueblos adyacentes a la ría de Ferrol tardaron en darse cuenta de lo que estaba sucediendo, no se pararon a observar el paisaje y tomaron el camino opuesto a lo que se les avecinaba. La histeria agarrotó a casi todos, la salida de As Pias se tornó imposible y casi todo el mundo huía a pié. Algunos de los incrédulos que aclamaban tranquilidad se sorprendieron del estruendoso ruido que provenía de la entrada a la ría, estupefactos veían como se acercaban al fin de sus días...


El Tsunami penetró entre la orografía del terreno y arrasó los castillos, La palma y San Felipe, fueron engullidos por la descomunal masa de agua. No tardó en hacer desaparecer A Redonda y Mugardos. Los buques de la armada atracados en la base de A Graña, volaron literalmente, zarandeados por el poder de la naturaleza. En poco tiempo el monte de Brión se convirtió en una pequeña isla, y Montefaro en un islote. La gran ola penetró imperiosa hacia el interior; arrasando O Seixo, Barallobre, Fene, Neda, Narón. Desde el monte de Ancos, una vez las aguas perdían fuerza, la escena era desoladora y el paisaje de Ferrolterra había cambiado por completo. Nadie se percató de ello. Nadie predijo la llegada de un Tsunami procedente del atlántico, la victimas se cuentan por miles, igual que los desaparecidos. El mar se introdujo quince quilómetros tierra adentro, arrasando todo lo que encontraba a su paso. Poco a poco irá retrocediendo, pero lo perdido nadie lo podrá recuperar. Desde entonces la alerta ha de ser continua, por mucho adelanto tecnológico que exista en el mundo, nada se podrá hacer contra el poder de la naturaleza.
Debemos de estar preparados. ¿Leyenda o Realidad?

La historia continuará...
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LA HISTORIA DEL SEÑOR DOMY



Voy a contaros la historia del señor Domy. Poseía el corazón de un duende. La gracia de un elfo. La serenidad de un nomo. La dulzura de una sílfide. La mirada de una ninfa. Su mundo poco tenía que ver con el de la gente menuda. Su hoy y su mañana estaban marcados por su condición de humano. Como hombre de este planeta su realidad era otra. Una realidad impuesta por los propios humanos poco abiertos a este tipo de creencias, por lo menos en su mayoría. Sólo se acercaba un poco a la magia de estos seres cuando escribía. Su alma era especial. Sus sueños los convertía en letras. Sus fantasías en relatos. Su tristeza y alegría en poesía…
Sus sueños le ayudaron a descubrir la parte más oculta de su alma. Para él la vida era fantasía. Era lamento. Era magia. Era una lucha continua contra la naturaleza negativa del hombre. Deseaba sentirse en perfecta sintonía con el ritmo que impone el universo. Su ideología se basaba en el concepto de que el estado físico es transitorio para el alma y su camino por recorrer en su larga existencia es infinito.
Era huérfano. Pasó toda su infancia con una tía, que fue quién lo que lo crió. Su muerte lo marcó definitivamente para encerrarse en sí mismo. Lo adentró en el silencio y la soledad. A la edad de catorce años se le había muerto su ser más querido en este mundo. Con ella descubrió como huele la lectura. Su tía había nacido en un antiguo edificio que albergaba una importante biblioteca. Una gran casa de piedra típica de la época de la ilustración. Hoy en día es llamada la casa de las luces. Su interior cuenta con una iluminación natural a través de las largas galerías. Ideal para la lectura. El caserón siempre ha estado unido a la literatura. Cuentan los ancianos del lugar que encargaron construirla unos literatos para sus reuniones clandestinas durante “O Rexurdimento” cultural de Galicia. Entre ellos; Curros Enriquez, Rosalía de Castro, Manuel Murguía, Eduardo Pondal y Manuel Lugrís Freire. La primera generación de galleguistas. Crearon el llamado Batallón Literario para luchar con las palabras por la libertad cultural del pueblo gallego. Comentaban sus textos, opiniones e impresiones sobre los temas de actualidad durante cinco años del siglo diecinueve. Crearon la “Liga Gallega na Cruña”. Finalmente les fue imposible continuar con sus jornadas literarias, la represión por entonces era dura. Donaron la casa a la familia que los atendía en sus reuniones. Con todo tipo de servicios les hacían acogedora la estancia, además guardaron su secreto con una lealtad incondicional hacia los escritores. La condición que éstos pusieron fue la creación de una biblioteca. Con su firma plasmaron un documento en el cual cedían la propiedad a la familia de la tía de nuestro protagonista, la cual aun no había nacido.
Oficialmente es considerada biblioteca municipal desde mediados del siglo veinte. La familia la había regentado secretamente durante casi un siglo. Varias generaciones lograron juntar miles y miles de libros. Patrullaban con carretillas por las callejuelas recolectándolos para llevarlos luego a la gran casa de piedra, donde se amontonaban en las estancias que aun no habían sido ocupadas por la literatura. Cuando se dieron cuenta acumulaban una inmensidad de lectura. Cedieron su regencia al gobierno municipal por no poder atenderlo y perpetuaron la biblioteca tal y como sus creadores habían soñado que se hiciese. Los municipales firmaron otro documento en el cual el municipio se comprometía a mantenerla en óptimas condiciones con el fin de que pudiesen disfrutarla todos los ciudadanos, sin perder la familia la propiedad del inmueble. La primera empleada municipal había sido Charo, la tía de Domy. Enchufada o no, se mantuvo en el cargo hasta su muerte. Había criado a su sobrino dentro de esa casa, permitiéndole corretear por sus pasillos, escalar por sus montañas de libros o leer cualquier género sin censura. Domy no estaba preparado para soportar la carga de perderla. No era cómo los otros niños. Heredó la vivienda en propiedad y los miles de libros. Buena parte ya los había leído y el resto no se libraron de su curiosidad…...
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EN BREVE CONTINUARÁ...
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"QÜIDO"



Estaba ya harto de la vida, de que todo se le truncara, de que todo le sucediera de manera inesperada, de solo encontrar desilusión, desesperanza, de no encontrar un motivo por el que vivir. De tener que ser hipócrita con la gente que le rodea para que no notaran su falta de ganas de vivir. Parece increíble lo que este ser humano ha aguantado en este mundo desagradecido, los desengaños de personas de confianza, de seres queridos, de la persona amada. Lo que le impedía ser una persona normal, no era otra cosa que la incomprensión de los demás hacia su persona, había nacido con estrella pero esta sociedad lo había convertido en un inadaptado, un loco que simplemente se dedicaba a vivir y a intentar ser feliz a pesar de todas las desavenencias ocurridas en su vida.



Este ser tan desgraciado se llamaba “Qüido”, de apariencia tranquila, de tez morena, labios carnosos y ojos castaño verdosos, un hombre alto y fuerte destinado a romper más de un corazón. Al contrario de lo que parece era un hombre divertido, aunque su apariencia era seria, de mucho respeto. Tenía un corazón de oro, sentido liberal, aventurero, amante de lo mágico y lo desconocido, de ideologías diversas y cambios de actitud muy vulnerables, su único objetivo en este mundo era ser feliz. Por ello decidió terminar con sus problemas, y también con su amargada vida. Su manera de suicidio fue sorprendente...


Creó un circulo con velas de colores, puso un compacto de música clásica, se sentó estilo yoga dentro del circulo, sacó una insulina y se inyectó aire en las venas, al instante cayó fulminado. Adiós a su vida, su futuro, con solo 18 años.
No se puede ser tan cobarde, hay que luchar para vivir, él se rindió muy pronto.
QÜIDO D.E.P.

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