En el año cincuenta y dos, antes de la era moderna, una gran batalla aniquilaría a los carnutos. Asociados a otras tribus celtas, formarían el ejército de la Galia libre, para enfrentarse a los romanos. Su comandante en jefe fue Vercingetorix. Que tras su derrota se entregó con honor, siendo ejecutado sin piedad por unos romanos que lo admiraban y a la vez temían.
Tras la derrota y muerte de muchos de los suyos, Brian el druida, emigró junto a su familia. Peregrinó durante un largo viaje, no exento de los más variopintos peligros, a tierras del noroeste de la península ibérica. Allí vivían tribus con costumbres similares. Los romanos no habían conseguido someter por completo su territorio. | Ese lugar; Portus Magnus Artabrorum, estaba habitado por los ártabros o arrotrebas, de los cuales, había escuchado hablar en los congresos druídicos. Formaba parte de la Hispania Tarraconense, pero sus habitantes no estaban del todo sometidos al poder de Roma. Julio Cesar la había visitado en una ocasión, atracó su flota en la ciudad de Brigantium. Tras una corta estancia partió hacía el sur. Estaba convencido de que los ártabros; brigantinos, y demás tribus de la zona, acabarían por romanizarse. Pero tardaron en hacerlo, y su lucha se hizo brava contra el asedio romano. En el año diecinueve de ese siglo anterior a nuestra era, Cesar Augusto terminaría por conquistarlo, llamándole Hispania Nova Citerior Antoniniana. Y a lo largo de los siglos posteriores, pasaría a ser una nueva provincia romana, llamada Gallaecia (Diocleciano, siglo III d.C.)... |
Mientras caminaba en su largo destierro, Brian iba dejando señales a lo largo del camino, que sólo identificarían otros integrantes de su tribu. De ésta manera; si existiese algún superviviente, sabría seguir su camino, seguiría las señales. Durante el tránsito trasmitió a su hija Loreley parte de sus conocimientos druídicos. Le ordenó escribir un testamento en piel seca de vaca, debería plasmar en él todas sus enseñanzas. El secreto de la caja mágica no debía ser desvelado; a no ser, que se encontrase el momento, y el lugar, propicios para ello. Su hija se convertiría en la mujer druida de la aldea. En la fiel protectora del testamento de su padre, al cual, el viaje había cansado en exceso. Ya estaba viejo y debilitado, y presentía su cercana muerte.
Los celtas del lugar los aceptaron sin preguntas. Sabían de sobra que escapaban de los de siempre. Fueron muy amables con ellos, permitiéndoles su integración en la tribu. Loreley conoció a un esbelto guerrero que se convirtió en su esposo. Una nueva raza celta surgiría de la mezcla entre un ártabro y una carnuta.
La enfermedad se apoderó de Brian hasta su muerte. En su óbito le rindieron honores de druida en el nemetum sagrado de los ártabros; en una hermosa y frondosa Carballeira galaica, siempre a escondidas de las patrullas romanas, que vigilaban las proximidades acechando en todo momento. Loreley, decidió esconder el pergamino con las enseñanzas de su padre, en un lugar seguro al cual nadie podría acceder. Lo escondió en unas grutas situadas en uno de los acantilados más altos y agrestes de Europa, en lo que actualmente se llama Cabo Ortegal. Un lugar, donde el océano atlántico comienza su transformación en el mar cantábrico, y donde nadie encontraría el secreto mejor guardado de un druida de la tribu de los carnutos...
...imagen de cuadro creado por Lionel Noel Royer recreando el momento en el que Vercingetorix lanza abajo sus armas(brazos) en los pies de Julius Caesar.st
La historia continúa, aporta tú comentario...
DOMY&CREACIONES




























0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada